Mudanzas y cambios familiares impulsan la contratación de alarmas en hogares peruanos

Lima - 5 de octubre de 2026. La seguridad en el Perú ha dejado de ser un gasto opcional para convertirse en una inversión estratégica en el presupuesto de familias y comercios. Este cambio en las prioridades de consumo responde a una realidad en la que el 30% de los usuarios actuales de sistemas de seguridad sufrió el impacto directo de la delincuencia en su hogar. Ante este panorama el mercado registra un crecimiento del 4,3% en viviendas y del 5,7% en el sector comercial durante el último semestre. Según el más reciente informe de Market & Brand Tracking, desarrollado por la consultora Mega Smart Research Solutions, el país atraviesa un momento donde la autogestión en materia de seguridad ya no resulta suficiente.

Este crecimiento en la adopción de servicios de seguridad coincide con un escenario crítico a nivel nacional. De acuerdo con los continuos reportes técnicos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la percepción de inseguridad ciudadana se mantiene en niveles altos, superando el 85% en las áreas urbanas. Sin embargo, el principal detonante de esta inversión, especialmente en el sector comercial, es la agresiva evolución del delito. Modalidades como la extorsión, conocida como "cobro de cupos", y el asalto rápido a locales han golpeado duramente tanto al pequeño emprendedor como a la gran empresa. Frente a un escenario donde las constantes declaratorias de "Estado de Emergencia" han evidenciado las limitaciones operativas del Estado, los ciudadanos y dueños de negocios han interiorizado que las barreras físicas son insuficientes, recurriendo a centrales de monitoreo como su principal respaldo frente a amenazas inminentes.

Para el sector comercial la seguridad se mantiene como un requisito imprescindible. El estudio advierte que el modelo basado en rejas y cámaras llegó a su límite de eficiencia. Actualmente el 52% de los negocios en el país busca migrar hacia soluciones profesionales al identificar que las medidas tradicionales no bastan para proteger sus locales. El empresario busca sistemas integrados que garanticen control y una respuesta operativa inmediata cuando el negocio queda solo.

La investigación revela que el perfil del contratante peruano de servicios de seguridad se comporta como un consumidor explorador que investiga y valida digitalmente antes de decidir. Este usuario activa su búsqueda ante cambios significativos en su estructura familiar, siendo el inicio de una convivencia en pareja el principal detonante para el 28% de los interesados, seguido por la llegada de un familiar mayor a casa con el 27%, y las mudanzas con el 23%. La seguridad se percibe ahora como el blindaje necesario para estos nuevos comienzos.

Gabriel Norkus, director General de Prosegur Alarms en Perú, sostiene que hoy la seguridad en el Perú ya no se mide por cuántas cámaras se instalan sino por la capacidad de respuesta real cuando el riesgo toca a la puerta: “el hecho de que el 30% de los usuarios haya sido víctima directa de algún delito, obliga a transformar y repensar el modelo de negocio pasando de vender dispositivos a entregar certidumbre operativa en un entorno donde la tecnología que no actúa es solo un espectador del delito. Ante estas situaciones, desde nuestro servicio de monitoreo, le damos a las personas la tranquilidad de contar con especialistas en materia de seguridad que conocen a la perfección cómo actuar ante diferentes escenarios”.